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¿Cómo aprendemos? ¿Son reales los estilos de aprendizaje?

A la hora de aprender algo nuevo, cada uno de nosotros sigue su propio camino. Algunos prefieren leer, otros captan mejor la información a través de imágenes y hay quienes necesitan experimentar por sí mismos. Estas diferencias nos han llevado a generalizar sobre nuestras formas de aprender, dando pie a lo que hoy conocemos como «estilos de aprendizaje». Pero, ¿qué son exactamente? Analicemos juntos uno de los modelos más populares: el modelo VARK (acrónimo en inglés de Visual, Auditory, Read/Write, Kinesthetic).

El modelo VARK agrupa las cuatro vías principales por las que procesamos la información: visual, auditiva, lectura/escritura y kinestésica (experiencial).

1. Aprendizaje visual (Visual)

El aprendizaje visual se basa en aprender mediante estímulos que entran por los ojos, como fotografías, esquemas y gráficos. Por ejemplo, al estudiar la estructura atómica, quienes se identifican con este estilo prefieren apoyarse en animaciones, diagramas o vídeos explicativos. Asimismo, el uso de colores para resaltar conceptos o subrayar ideas clave es una técnica visual muy efectiva para ellos.

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Este contenido visual ha sido generado mediante inteligencia artificial

2. Aprendizaje auditivo (Auditory)

Los alumnos auditivos prefieren escuchar a un profesor, recurrir a grabaciones de audio o ver vídeos explicativos. Explicar el tema en voz alta, ya sea para uno mismo o para otros, les ayuda a consolidar los conceptos. Dada su alta sensibilidad sensorial, suelen distraerse con facilidad ante el ruido, por lo que suelen trabajar mejor en entornos tranquilos.

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3. Lectura y escritura (Read/Write)

Este grupo procesa la información principalmente a través de textos. Tomar apuntes en clase, leer libros y redactar sus propios resúmenes son sus herramientas fundamentales. Organizar información compleja en listas y expresarla mediante palabras acelera notablemente su proceso de aprendizaje.

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4. Aprendizaje kinestésico (Kinesthetic)

El aprendizaje kinestésico es, en esencia, aprender «haciendo». Estas personas prefieren comprender los temas a través del tacto, la experimentación y el movimiento físico. Para ellos, la forma más eficaz de aprender un concepto teórico es conectarlo con ejemplos de la vida real o realizar observaciones prácticas en un laboratorio.

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Lo cierto es que la idea de los estilos de aprendizaje no es tan antigua. En 1987, un educador neozelandés llamado Neil Fleming hizo una observación curiosa: «Me resultaba extraño que hubiera alumnos a los que profesores excelentes no lograban llegar, mientras que, en otros casos, profesores considerados ‘peores’ sí conseguían conectar con ciertos sectores del alumnado y enseñarles con éxito».

A partir de ahí, comenzó a teorizar que cada estudiante y profesor seguía un método fijo, lo cual condicionaba directamente el proceso educativo. Así nació el modelo VARK con sus cuatro vías principales.

Sin embargo, este tema ha dividido a los expertos. Aunque el modelo tiene sus defensores, son muchos los especialistas que lo consideran un mito pedagógico, y no les faltan pruebas. Veamos este otro lado de la moneda:

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En 2018, Polly Husmann y Valerie O’Loughlin, de la Universidad de Indiana, llevaron a cabo un estudio exhaustivo sobre esta cuestión. Al inicio del curso, evaluaron a 400 estudiantes para determinar su estilo de aprendizaje preferente. Durante todo el semestre, observaron y registraron cómo estudiaban realmente, qué métodos utilizaban y qué sistemas preferían.

A medida que avanzaba el estudio, surgió un dato revelador: la gran mayoría de los estudiantes no se limitaba a los métodos que, según sus resultados iniciales, eran los «más adecuados» para ellos.

Más llamativo aún fue descubrir que el pequeño grupo de estudiantes que sí se ciñó exclusivamente a su supuesto estilo de aprendizaje no obtuvo mejores resultados académicos que el resto. Contrario a lo que se esperaba, seguir un estilo de aprendizaje específico no garantiza un éxito adicional.

Resultados similares aparecieron en el experimento de Richard Mayer y su equipo sobre «Visuales frente a Verbales». En este caso, mezclaron a grupos con distintas preferencias de aprendizaje y les hicieron realizar un examen, a unos con material basado en imágenes y a otros con material basado en texto.

El resultado fue claro: no hubo diferencia de rendimiento entre quienes hicieron coincidir su estilo con el formato del examen y quienes no.

Esta postura, que califica los estilos de aprendizaje como un mito, se basa en una premisa distinta: no existen métodos de aprendizaje fijos e inherentes a la persona; más bien, cada materia tiene su propia forma intrínseca de ser aprendida. Es decir, el método depende más del contenido que del individuo.

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Este contenido visual ha sido generado mediante inteligencia artificial

Por ejemplo, la geografía es una disciplina que cobra sentido a través de relaciones espaciales y mapas. Por ello, el uso de materiales visuales —mapas, gráficos y representaciones espaciales— resulta inevitable y eficaz para casi cualquier persona. Del mismo modo, la música y la teoría musical se basan en la relación entre sonidos, por lo que su aprendizaje es fundamentalmente auditivo. Por eso, quienes desean progresar en el ámbito musical se vuelcan, consciente o inconscientemente, hacia métodos auditivos.

Este enfoque sostiene que las preferencias en el aprendizaje no surgen de estilos personales inmutables, sino de las operaciones cognitivas que exige la materia en cuestión. Dicho de otro modo, cuando aprendemos algo, generalmente usamos el método que mejor se adapta a la naturaleza de ese tema. Así, la idea de rasgos de aprendizaje fijos e individuales pierde fuerza frente a la visión de que nuestros métodos se moldean según el contexto y el contenido.

Al final, llegamos a una conclusión clara: el aprendizaje no cabe en un solo molde. El modelo VARK puede servir como guía en ciertos momentos, pero es difícil ignorar que cada materia tiene su propia lógica. Quizás, en lugar de preguntarnos obsesivamente «¿cómo aprendo yo?», deberíamos empezar a preguntarnos: «¿cuál es la mejor manera de aprender esto?». Ese cambio de enfoque podría ofrecernos un camino mucho más eficaz.

Referencias y lecturas recomendadas

Association for Psychological Science. (2016, 30 de noviembre). Desirable difficulties. https://www.psychologicalscience.org/observer/desirable-difficulties

Broadbent, K. (2021, 18 de agosto). 4 different learning styles: The VARK theory. Melio Education. https://www.melioeducation.com/blog/vark-different-learning-styles/

Veritasium. (2021, 9 de julio). The biggest myth in education [Vídeo]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=rhgwIhB58PA&t=629s

Publicado originalmente en turco en Doğa Filozofu. Esta versión al español se generó con traducción asistida por IA y puede contener errores o matices perdidos; agradecemos cualquier corrección.

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