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El conocimiento es amor: Spinoza

¿No les parece una frase sacada de una película clásica? Admitimos que suena un poco a «clickbait», pero si hablamos de Spinoza, descubrirán que el trasfondo tiene mucho más peso del que parece. ¿A quién nos referimos? Baruch Spinoza es uno de los pensadores más originales e influyentes de la historia de la filosofía. Se le suele situar, junto a Descartes y Leibniz, como uno de los tres grandes racionalistas del siglo XVII, y su pensamiento dejó una huella profunda en la Ilustración. Como tantos otros filósofos, dedicó su vida a comprender la «realidad». El qué es el conocimiento, cómo se obtiene y, en última instancia, a qué sirve, constituye el eje central de su filosofía. Si usted también cuestiona a veces la solidez de lo que cree saber, o se pregunta si el conocimiento tiene un valor que va más allá de lo utilitario para tocar lo existencial, es inevitable que se encuentre con Spinoza. Su concepción del saber busca trascender las impresiones sensoriales para alcanzar la verdad pura a través de la razón y la intuición.

El conocimiento es amor: Spinoza
Esta imagen ha sido generada mediante inteligencia artificial.

Si adelantamos la conclusión: para Spinoza, conocer no es solo acumular información, sino situar cada cosa en su lugar necesario dentro del universo. Este enfoque nos invita no solo a pensar con rigor, sino a alcanzar una existencia más libre y serena. ¿Cómo llegamos a esta conclusión? Vamos a desgranarlo juntos.

Baruch Spinoza en pocas palabras

Baruch Spinoza fue un filósofo que vivió en el Ámsterdam del siglo XVII y cuyo pensamiento se adelantó a su tiempo. Apenas superaba los veinte años cuando fue excomulgado de la comunidad judía; el motivo era sencillo: sus ideas se guiaban por la razón y no por la tradición. Como se imaginarán, desafiar la tradición en aquella época era un problema serio, pero Spinoza no se limitó a hacerlo solo en el terreno religioso.

Sin someterse a ninguna religión ni autoridad, se ganó la vida puliendo lentes y cristales para gafas. Aquel oficio le proporcionó el tiempo necesario para pensar. Fue así como Spinoza convirtió la filosofía no en un ejercicio puramente teórico, sino en una forma de vida. Nunca se puso a sí mismo por delante de sus ideas; era un pensador tan sistemático que revolucionó el pensamiento, pero tan auténtico que supo mantener la sencillez.

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¿SABÍA ESTO?
Tras ser excomulgado en su juventud, Spinoza sufrió un ataque con arma blanca en una calle oscura mientras regresaba a casa. Por suerte, sobrevivió con heridas leves. Después de aquello, conservó durante mucho tiempo la marca del cuchillo en su manto para no olvidar el suceso. Para él, aquello era el precio de pensar, y lo llevaba con orgullo.

Aunque pueda parecer un filósofo difícil de abordar, en el fondo, Spinoza fue un pensador sencillo que intentó tender puentes entre el racionalismo y el existencialismo. Su vida también fue austera. Vivió en soledad, nunca se casó y apenas conservamos rastro alguno de su vida amorosa. Pero esto no significa que fuera ajeno al amor. Al contrario, el amor era el centro de su pensamiento; solo que no era un amor dirigido hacia las personas, sino hacia algo mayor: Dios.

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En palabras de Spinoza, este amor era también un amor hacia la naturaleza, porque Dios y la naturaleza eran inseparables. En este sentido, Spinoza nunca se sintió solo ni perdió el amor por la vida. Así fue hasta sus últimos años, aunque el paso del tiempo terminaría por desgastarlo. El trabajo de pulir lentes, al que dedicó tanto empeño, terminó por dañar sus pulmones y contrajo tuberculosis. Él la aceptó con naturalidad. Recibió a la muerte como el desenlace lógico de la vida. Cuando falleció en 1677, en soledad pero en paz, no dejó riquezas ni títulos. Sin embargo, su obra inmortal, la Ética, que sigue siendo fundamental hoy en día, es un testimonio único de la razón humana y del coraje moral.

Tres tipos de conocimiento

Como mencionamos al principio, Spinoza iba tras la pista de la verdad. Naturalmente, para quien persigue estos conceptos, el conocimiento es la prioridad. Según lo expuesto en su Ética, existen tres formas de adquirir conocimiento.

La primera es lo que él denomina conocimiento empírico o imaginación. Para él, este tipo de saber es incompleto, fragmentario y, a menudo, engañoso. Por ejemplo, creer que el Sol gira alrededor de la Tierra o pensar que un objeto es grande solo porque lo vemos de lejos pertenece a este nivel. Para Spinoza, este tipo de conocimiento es la base de la ignorancia y las supersticiones. No se trata de decir que todo lo que percibimos es mentira, pero sí de señalar que la verdad, cuando llega por esta vía, suele ser fruto del azar y de una base insuficiente. Afortunadamente, tenemos alternativas.

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El segundo tipo de conocimiento es el que él llama ratio, o enfoque racional. Se obtiene a través de conceptos generales y el razonamiento lógico. Incluye los principios matemáticos y lógicos. Por ejemplo, saber que la suma de los ángulos internos de un triángulo es de 180 grados pertenece a este nivel. Este conocimiento es mucho más coherente y universal, aunque, desde luego, tiene sus limitaciones: no nos da respuestas para todo. Para eso existe un tercer tipo de conocimiento: el conocimiento intuitivo.

Este es el nivel más elevado. Es la capacidad de comprender directamente la necesidad de las cosas y su esencia en Dios. Según Spinoza, mediante este tipo de conocimiento, el ser humano comienza a ver las cosas desde la perspectiva de Dios. Entendemos que esta última frase pueda resultar chocante, pero los conceptos encajarán pronto. Aquí la intuición es la protagonista. En este mundo, donde Dios crea todas las cosas, entender sus obras a través de la intuición es, para Spinoza, el camino más certero. Aclaremos que este tipo de conocimiento también se apoya en la razón, pero el razonamiento lógico no forma parte del proceso. Si intentamos razonar después de haber obtenido este conocimiento, las experiencias iniciales podrían llevarnos al error. Piénselo como alguien que, tras dominar una disciplina, actúa por intuición: un matemático que, sin necesidad de cálculos complejos, «ve» una verdad geométrica de repente. Esta forma de conocimiento, una suerte de iluminación, proviene directamente de Dios.

Spinoza no veía a Dios como un ser sentado en algún lugar del cielo dirigiendo el mundo desde fuera. Para él, Dios era la naturaleza misma. Es decir, los árboles, los animales, las personas, los planetas… todos son parte de Dios. Por eso usó la expresión «Dios o la Naturaleza» (Deus sive Natura). Aquella idea fue radical en su tiempo, y lo sigue siendo hoy, porque la gente estaba acostumbrada a pensar en Dios como algo externo a la naturaleza, superior y separado de ella.

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En resumen, la concepción del conocimiento de Spinoza no es solo un esfuerzo conceptual, sino una llamada a la transformación moral. Él cree que el conocimiento nos hará «libres»; pero esta libertad no nace del azar, sino de alcanzar el conocimiento de la necesidad y vivir en armonía con ella. El conocimiento intuitivo no consiste solo en comprender a Dios —o a la naturaleza— intelectualmente, sino en establecer un vínculo interno profundo con ella. Esta perspectiva que Spinoza llama sub specie aeternitatis es la capacidad de mirar los eventos desde la perspectiva de la eternidad, y esa capacidad nos ofrece una estructura interna sólida sobre la cual sobrellevar la fragilidad de nuestra vida cotidiana.

En la historia de la filosofía moderna, que solemos iniciar con el método de Descartes, Spinoza marca una dirección distinta: el conocimiento no es solo la representación mental de los objetos, sino la comprensión de su naturaleza necesaria. Este enfoque no solo nos ofrece formas de pensar, sino la oportunidad de reevaluar quiénes somos, nuestras pasiones y nuestro lugar en el universo. Quizás el relato de Spinoza no encaje con nuestras nociones cotidianas, pero todo lo que él explicaba de forma rigurosa y matemática (aquí lo han leído en formato divulgativo) es, en realidad, parte de nuestra existencia.

Referencias y lecturas recomendadas

Deleuze, G. (1988). Spinoza: Filosofía práctica (Trad. R. Hurley). City Lights Books. https://monoskop.org/images/d/d8/Deleuze_Gilles_Spinoza_Practical_Philosophy.pdf

Nadler, S. (2018). Spinoza: A life (2.ª ed.). Cambridge University Press. https://www.google.com/search?q=https://books.google.com.tr/books?id=iSe95FJrfeYC

Nadler, S. (2022, 21 de noviembre). Spinoza. The Stanford Encyclopedia of Philosophy. https://plato.stanford.edu/entries/spinoza/

The Editors of Encyclopaedia Britannica. (s.f.). Judaism. Encyclopedia Britannica. https://www.britannica.com/topic/Judaism/Benedict-de-Spinoza

Publicado originalmente en turco en Doğa Filozofu. Esta versión al español se generó con traducción asistida por IA y puede contener errores o matices perdidos; agradecemos cualquier corrección.

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