
A finales de 1959, el célebre físico y divulgador Richard Feynman asistió a una reunión en Caltech donde pronunció una conferencia que marcaría un antes y un después en la historia de la ciencia: “Hay mucho espacio al fondo: una invitación a entrar en un nuevo campo de la física” (título original: “There’s Plenty of Room at the Bottom: An Invitation to Enter a New Field of Physics”). Aquel discurso sentó las bases de la nanotecnología. Feynman llegó a sugerir que toda la Enciclopedia Británica podría grabarse en la punta de un alfiler. También predijo la creación de nanorobots capaces de navegar por el interior del cuerpo humano y anticipó el fin de la era de los ordenadores del tamaño de una habitación, dando paso a una nueva generación de dispositivos en miniatura. Lo que en su día pareció una fantasía de ciencia ficción, hoy es una realidad tangible.

Partículas enanas
El prefijo «nano» proviene del griego y significa “enano”. Las nanopartículas son materiales cuyas dimensiones oscilan entre 1 y 100 nanómetros. Un nanómetro es la milmillonésima parte de un metro, es decir, 10-9 metros. Como resulta complicado imaginar dimensiones tan minúsculas, pongamos algunos ejemplos: el grosor de un cabello humano es de unos 80.000 a 100.000 nanómetros. Nuestras uñas crecen una media de un nanómetro cada segundo. Una hormiga mide aproximadamente 5 millones de nanómetros de largo. La escala más pequeña que podemos percibir a simple vista es de unos 20.000 nanómetros. Aunque estas partículas “enanas” son invisibles para nosotros, están presentes en la mayoría de nuestras tecnologías actuales, incluidos el ordenador o el teléfono que utilizas para leer esto. Descubramos juntos qué hace que estas partículas sean tan especiales.
¿De qué color es el oro?
Empecemos con una pregunta: ¿de qué color es el oro? La respuesta unánime sería “amarillo”. Sin embargo, antes de responder, deberíamos preguntar a qué escala estamos mirando. Mientras que una pepita de oro es de color amarillo, el oro a escala nanométrica se presenta con tonalidades rojizas o rosadas. Cuando el tamaño de una partícula cambia, sus propiedades también pueden hacerlo. Por ejemplo, el oro en bruto es un metal noble que apenas reacciona químicamente; en cambio, el oro a escala nanométrica puede ser altamente reactivo. Además, sus propiedades de absorción de luz y conductividad varían drásticamente.

¿Por qué cambian tanto sus propiedades?
La primera razón reside en la relación entre el área superficial y el volumen, que es mucho mayor en las nanopartículas que en los objetos macroscópicos. En otras palabras, a medida que el tamaño disminuye, el área superficial aumenta. Esta superficie es un factor crítico para que las sustancias puedan reaccionar: cuanto más amplia es el área, mayor es la cantidad de partículas que pueden interactuar entre sí, lo que incrementa tanto la probabilidad como la velocidad de la reacción. Por esta razón, es muy común utilizar nanopartículas como catalizadores para acelerar reacciones químicas.

Otro factor clave es que, al reducirse el tamaño, las leyes de la física macroscópica se transforman casi por completo. Los objetos que vemos habitualmente se rigen por la física clásica, o leyes de Newton, que funcionan a la perfección en nuestra vida cotidiana pero pierden su validez al descender a la escala nanométrica. Es aquí donde entran en juego la mecánica cuántica y sus leyes. Partículas que, al agruparse, se comportan de forma predecible, al quedar aisladas se vuelven imposibles de anticipar, desafiando las reglas conocidas. Además, al reducirse el tamaño de la materia, las estructuras de bandas electrónicas —que determinan la conductividad eléctrica y las propiedades ópticas— se alteran. En consecuencia, las propiedades electrónicas, ópticas y magnéticas de las nanopartículas pueden diferir enormemente de las de los materiales macroscópicos.
¿Cómo se obtienen las nanopartículas?
Existen dos enfoques principales para obtener nanopartículas. El primero se conoce como «de arriba a abajo» (*top-down*). En este método, se pretende fragmentar estructuras grandes en piezas más pequeñas mediante fuerzas físicas o mecánicas. Es una técnica utilizada mayoritariamente en la producción industrial a gran escala.

El otro método, muy común en los laboratorios de investigación, es el de «abajo a arriba» (*bottom-up*). A diferencia del anterior, aquí se parte del nivel molecular para lograr la formación controlada de nanopartículas. La síntesis comienza generalmente con una sal metálica que se disocia en iones. El objetivo es reducir el ion metálico (por ejemplo, Au+3) hasta convertirlo en una partícula metálica (Au0). De esta forma, se obtiene la partícula a partir del material iónico. No obstante, por su propia naturaleza, las nanopartículas tienden a aglomerarse; es decir, tienen una tendencia natural a unirse para formar estructuras más grandes. Si no se evita, el material puede crecer hasta alcanzar una escala macroscópica y perder sus propiedades. Para impedirlo, se suelen emplear tensioactivos. Estas moléculas, a menudo de mayor tamaño, se interponen entre las nanopartículas evitando que se agrupen. Otra función de estos tensioactivos es permitir que la partícula adquiera la forma deseada.
El pilar de la nanotecnología: el microscopio electrónico
Como hemos mencionado, las nanopartículas son tan pequeñas que es imposible verlas a simple vista. Entonces, ¿cómo podemos confirmar que están ahí? Para ello recurrimos a los microscopios electrónicos. En estos dispositivos, se lanza un haz de electrones que se enfoca mediante lentes magnéticas; al observar cómo los electrones se dispersan, atraviesan o rebotan en la muestra, se genera una imagen. Gracias a esto, podemos obtener información detallada sobre la estructura superficial, el tamaño y la forma del material.

Fuente: (Aksoy et al., 2020)
¿Dónde se aplica la nanotecnología?
Hemos aprendido que el área superficial es fundamental en las nanopartículas; por ello, modificar su superficie es clave para otorgarles propiedades específicas. La nanotecnología busca crear materiales más avanzados mediante la manipulación de átomos y superficies. Hoy vemos aplicaciones en casi todos los campos. Por ejemplo, en medicina se utiliza en sistemas de transporte de fármacos: gracias a la nanotecnología, los medicamentos se encapsulan en partículas diminutas que pueden dirigirse directamente a las células diana. Esto es crucial en la investigación oncológica, donde es vital atacar únicamente las células dañadas. Asimismo, los biosensores y los dispositivos de diagnóstico por imagen han avanzado significativamente gracias a estas técnicas.

En la industria electrónica, la nanotecnología es indispensable para los procesadores de ordenador. Que los teléfonos hayan pasado de ser aparatos enormes a caber en nuestro bolsillo, o que los ordenadores que antes ocupaban una sala entera ahora quepan en nuestro maletín, es un logro de la nanotecnología.
Además, el interés por su aplicación no deja de crecer en campos como la obtención de energía limpia, la creación de catalizadores más eficientes o la industria robótica.
Un nuevo mundo
Conocemos gran parte de las propiedades de la materia en el mundo macroscópico, pero, a escala nanométrica, las reglas del juego cambian y una misma sustancia puede comportarse de forma radicalmente distinta solo por su tamaño. Si las propiedades de la materia cambian al reducir sus dimensiones, investigar el comportamiento de todos los materiales a escala nanométrica abre un campo de estudio totalmente nuevo y fascinante. Manipular átomos, dimensiones y superficies para moldear la tecnología ha dejado de ser ciencia ficción para convertirse en una realidad científica. Como bien dijo Carl Sagan: “¡Algo increíble está esperando ser descubierto!”.
Referencias y lecturas adicionales
Aksoy, I., Cetin, A., & Nalbant, E. (2020). Hierarchical microspheres of Co2CrO4 nanoplates for electrocatalytic water oxidation. Journal of Nanoparticle Research, 22(6). https://doi.org/10.1007/s11051-020-04907-6
Altammar, K. A. (2023). A review on nanoparticles: characteristics, synthesis, applications, and challenges. Frontiers in Microbiology, 14. https://doi.org/10.3389/fmicb.2023.1155622
California Institute of Technology. (n.d.). There’s plenty of room at the bottom – Caltech Magazine. https://resolver.caltech.edu/CaltechES:23.5.1960Bottom
Goodner, S. (2021, July 30). What is a Nanometer? Lifewire. https://www.lifewire.com/nanometer-4155650
Helmenstine, A. M., PhD. (2020, January 4). Examples of nanoscale objects. ThoughtCo. https://www.thoughtco.com/examples-of-nanoscale-608575
Malik, S., Muhammad, K., & Waheed, Y. (2023). Nanotechnology: a revolution in modern industry. Molecules/Molecules Online/Molecules Annual, 28(2), 661. https://doi.org/10.3390/molecules28020661
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Publicado originalmente en turco en Doğa Filozofu. Esta versión al español se generó con traducción asistida por IA y puede contener errores o matices perdidos; agradecemos cualquier corrección.

